Las plantas son la solución para todos nuestros problemas

El ser humano tiende a ver la Tierra desde un punto de vista antropocentrista, como si todo girase entorno a él. Incluso, cuando el discurso pasa a ser antiespecista, son los animales los sujetos a tener en cuenta dentro de los seres vivos que convergen en nuestro planeta. Sin embargo, todos los animales juntos representan tan solo el 0,3% de la biomasa planetaria, mientras que las plantas constituyen el 85,5% del total. Más claro: si las plantas se extinguen, desaparecemos todos. La Tierra pasaría a ser una bola rocosa igual a Marte. Dependemos literalmente de las plantas.

Así lo asegura Stefano Mancuso, autor de La nación de las plantas y profesor de la Universidad de Florencia en su participación en Imagina el Mundo, la serie de charlas digitales del Hay Festival, que con el apoyo de su aliado regional SURA y en alianza con El País, en el que los participantes reflexionan sobre el momento actual, pensando en las diferentes posibilidades que surgen de esta situación global tan insólita a raíz del covid-19. Esta charla incluirá un Q&A posterior el 15 de mayo, en el que Mancuso responderá sus preguntas.

Ver aquí el video de Imagina el Mundo de Stefano Mancuso

El autor de La nación de las plantas ha redactado en el libro una especie de constitución compuesta por ocho artículos, como si estuviese escrito por las propias plantas, y en las que cada una de esas ocho secciones serviría para garantizar la supervivencia humana en el planeta. Las plantas tienen una capacidad de adaptación al medioambiente muy superior a los animales. ¿Por qué? Porque mientras unos pueden desplazarse y huir, las plantas no tienen más remedio que enfrentar los problemas y adaptarse. Encontrar soluciones. Evolucionar.

Esto nos lleva a una pregunta. ¿Qué podemos aprender de las plantas? Para comenzar: su organización. En nuestro día a día hemos replicado un tipo de organización intrínsecamente frágil, piramidal, en el basta con que un órgano falle para que se colapse la organización. Las plantas, sin embargo, tienen una organización horizontal, sin centros de mando. En opinión de Mancuso, eso las convierte en "una organización increíblemente más robusta". Y pone a Internet como ejemplo, ya que está construida en base a ese modelo.

¿Y qué nos dirían las plantas si pudiesen comunicarse con nosotros? Nada bueno. La historia no nos deja en buen lugar. Hace 15.000 años, cuando los seres humanos pasaron de ser nómadas recolectores a comenzar con la agricultura, en el planeta había seis billones de árboles. ¿Hoy en día? La mitad: tres billones. Pero lo más sonrojante es que dos tercios de los árboles perdidos han sido cortados en los últimos 200 años. Dos billones de árboles perdidos en dos siglos. Por ello, Mancuso insiste en que los bosques, como la selva amazónica, deben ser protegidos, y convertidos en Patrimonio de la Humanidad. Es más, opina que "todos los pueblos del mundo" deberían pagar su cuidado. 

Lamentablemente, vamos por otro camino. 2020 fue el año de un hecho preocupante: por primera vez en la historia el peso de los materiales inorgánicos producidos por el hombre (cemento, plástico...) superó el de la vida. China, en un solo año, ha producido más cemento que los Estados Unidos en todo un siglo. Es indispensable revertir la tendencia, y que las plantas sean el eje de nuestra vida, de nuestras ciudades. No solo en parques, bulevares y demás zonas verdes, hay que repensar la arquitectura, concebir nuevas ideas que prevean la presencia de las plantas en todas las partes: tanto en el exterior como en el interior de los edificios. "Las ventajas, tanto para el medioambiente, como para nuestra psiquis, serían enormes, y los costes realmente insignificantes", asegura Mancuso.

Y por último, una enseñanza de las plantas. En lugar de seguir una evolución darwiniana, basada en la competencia, las plantas cooperan con los organismos que las rodean. Una simbiosis de la que salen favorecidas. Apoyarse unos en otros. Lecciones en verde que habíamos olvidado.